Como se diagnostica el Asma
A la mayoría de las personas que padecen asma se les diagnostica
durante la infancia, pero algunas no descubren que tienen asma hasta la adolescencia. Para
poderte diagnosticar este trastorno, el médico te hará preguntas sobre los síntomas que presentas, cómo ha sido tu salud hasta
ahora, la salud de tu familia, los medicamentos que estás tomando y otras cuestiones.
Esto recibe el nombre de historia médica.
El médico también te hará un examen fisico. Es posible que te mande
algunas pruebas. Las pruebas que utilizan los médicos para diagnosticar el asma
incluyen la espirometría y la medición del flujo
espiratorio máximo, que implican soplar aire dentro de unos aparatos que permiten
medir el funcionamiento de los pulmones. Es posible que el médico también te
mande pruebas de alergia para determinar si es alguna alergia lo que te está provocando
los síntomas de asma, o pruebas especiales de ejercicio (llamadas
pruebas de esfuerzo) para determinar si tus síntomas
se desencadenan ante la actividad física. Algunas veces los médicos solicitan
radiografías de tórax, pero generalmente esta prueba se practica para descartar
otros problemas.
Cuando se presentan síntomas sospechosos de la enfermedad, debemos demostrar la
dificultad al paso del aire por los bronquios, y el mejoramiento de la misma espontáneo
o con broncodilatadores. Para ello utilizamos la
espirometría, antes y después de la administración de broncodilatadores,
u otros métodos similares. Si esta obstrucción bronquial se presenta en forma
reiterada y sin otra causa aparente, casi con seguridad, la persona padece
asma bronquial.

Esta afección puede ser leve e intermitente, con
síntomas que afectan poco la calidad de vida, moderada, o asma persistente grave,
constituyendo este último grupo, sólo un pequeño porcentaje de los
pacientes. Frecuentemente se acompaña de crisis de estornudos, congestión, goteo
nasal, y otras enfermedades alérgicas.
Determinar a qué alergenos es sensible el paciente, será fundamental para
encarar un tratamiento adecuado. Para ello es fundamental medir el nivel de IgE en sangre y
realizar una testificación de alergia, probando pequeñas cantidades de extractos
de los principales alergenos regionales en el antebrazo del paciente